martes, 19 de mayo de 2009

Un adiós a Mario




(Ilustración de Rodolfo Fucile)



Partió el último día de la semana
(tal vez para él, sería el primero)
en la tranquilidad del vacío dominical
dejó tras de si
las huellas hechas palabras
los sueños de las musas
millones de aprendices.

El romance entablado con los verbos
inundó corazones por todo el planeta
se blanqueo en hojas empastadas
en libros regalados
en cuentos leídos a toda prisa
en versos robados y susurrados

Los estantes están de duelo
ya no volverán tus manos a socorrerlos con tus páginas
la oscura sombra
de la despedida casi eterna
te tomo de la mano
nos tomó por sorpresa
nos dejo los secretos de lo no escrito
de lo no leído
de lo no dicho
de lo no sabido

Adiós, que es un hasta pronto
me despido, maestro
me quedo aprendiendo
hasta la próxima página
Mario Benedetti


Descanse en paz...



jueves, 14 de mayo de 2009

IGUALDAD, LIBERTAD E IGUALDAD

















Ilusión de vida,
flor naciente,
por desear instruirte
encontraste la muerte.
Nadie te llora.
los poetas siguen componiendo versos.
La notica de tu muerte les es indiferente.
Su silencio proclama asentimiento.
Poco vale las vidas de unas niñas…
Aceptable es el envenenamiento masivo
a manos de tu propio pueblo.
Yo, su hermana lejana
lloro,
reclamo y
levanto mi voz solitaria pidiendo:
¡LIBERTAD, JUSTICIA E IGUALDAD!

miércoles, 6 de mayo de 2009

Hallarás a Liani. Carlos López Dzur


La que te ame
y su ombligo te haya compartido,
la que se diga madre y te ofrezca su pecho
¡ay! cómo insiste el bohique
al pedir que la quieras hasta el fin de tus días.

Haz de amar ese modelo al inventar el beso
porque hallarás a Liani y querrás imitar
a quien te dio los días...

Sea la madre, dijo el Yocahú
y Yaya, sivateado, la que te lama,
te lubrique, te humedezca
como si fuese el río que fluye a orillas
del corazón del limo.

Que se invente cosquillas y reviente
la hamaca, que te dé los remedios
antes que seas su crío, dependiente
de todo, de su olor, su tacto, su sonido;
la que te ame que a tu cabeza haga piojitos.

Que te busque en la herida
de los días ingratos.
Que te comprenda, gloriosamente,
cuando tengas la magia
de todo regocijo.


19-03-1980 / [Liani= palabra arahuaco-raína que significa MUJER'bohique: Médico-Sacerdote, brujoYocahú= Dios Creador y benevolente, hermano bueno de Juracánhamaca: la cama-mecedora inventada por los taínos]

http://carloslopezdzur-carlos.blogspot.com/2008/12/hallars-liani-tu-boho-de-gozo.html

Carlos López Dzur:Poema a mi hija Gabrielita


La palabra que te dí la celo aún,
mis emociones, hago renuevos,
la presencia que me pertenece
porque soy tu padre y lo real del ángel
que me fue encomendado,
aún la celo. La sufro
en el proceso de tu crecimiento.



Soy el ángel Gabriel de tu bautizo,
la mitad de tu signo,hormona del fuego
que alabó tu casa.
Yo te dí el nombre.


Con mis manos te acerqué a mi pecho,
te cambié los pañales.
En las noches se conmovieron
mis ojos examinadores por tu causa.


Investigaba si tendrías hambre, sed,
calor o frío, cólicos, dolor, ganas
de mimos, si orinaste,
si jiña llevas encima,
si soñaste algún miedo
de los días;
te enseñé a jugar
con mis narices y apretar mis dedos.


Te celé los primeros llantos
al lado de tu madre cuando te daba
el pecho, te dí los Gerbers,
te puse el bobo. Lavaba tus chupetes
y no dormía hasta verte en silencio
y plácida, gozosamente rendida
de mi amparo. Te besé tantas veces
diciéndote: ¡ay, bebé mío,
eres mi ángel!


Divertías, no sé, cómplicemente,
mi olor paterno, mi instinto
de sonrisa. Te hundí en lo menos profundo
del gemido, criatura natural, Gabrielita.


Te puse dentro de mí antes de transferirte
a mi orgullo y a la ternura aterrada
según fuíste creciendo porque pensé
que van a llenarte de otras cosas,
ajenas a las mías, te mudarán
donde no soy la autoridad perenne,
sólo el ángel que desaparece
y se distancia para que tengas albedrío
y recojas a tu gusto lo que deseas
del mundo y puede que, en medio
de utensilios y entes a la mano,
ya no cuente, ya no sea
la parte cimera y confiada
del antojo.



En fin, todavía celo
la palabra que te dí, me aminoro
cada vez que creces comun
danamente,apetecida, apeteciente, soluta
con entes extraños, intramundanos.
Te pierdo y da temor y duele.


De «Las zonas del carácter»* Poema a mi hija Gabrielita

lunes, 4 de mayo de 2009

Sin lágrimas

Arribó a este planeta con luces doradas,

ilusiones que no se concretaron.

Bebió placeres y malgastó momentos

hasta menospreciar la vida.

Amó con toda garra

y recogió traiciones.

Esparció semillas de ilusiones

y estas fueron infecundas.

Tus lágrimas formaron

un río hondo sin escape.

Saltaste al vacío

desafiando el regalo de Dios,

este excusó tu vanidad

otorgándote una segunda vez.

Abriste tus ojos sin noción

del tiempo transcurrido,

enjugaste muchas

lágrimas de arrepentimiento.


© Kellypocharaquel. -

sábado, 2 de mayo de 2009

Serie: Escenas de Ciudad

Serie: Escenas de Ciudad
Ciudad Escenario: Los Ángeles, California.

Si algo tenían en común aquellas tres mujeres era lo soñadoras.
A veces parecían vivir en un cuento de hadas en el que ni eran felices ni comían perdices.
Las tres eran inmigrantes, bellas y estaban en edad de merecer.
Eran tan exigentes que siempre te preguntabas si estarías a la altura de ese supra yo que ellas proyectaban de vos.
Cuando las conocí me las presentaron como “las tres tristes tigresas” y como al principio no entendí totalmente el porqué de la etiqueta, tuve que utilizar todos mis conocimientos de sicología para descifrar cada enigma de mujer que ellas representaban.
Era como entrar en el laberinto del minotauro, pero sin minotauro y sin burladeros, rastrillando los pies como toro bravo para no dejarse devorar de las tigresas.
Marietta, la salvadoreña, era una médica medianamente exitosa que a veces hacía de uróloga aficionada. Desde que había migrado de su El Salvador en guerra, tenía como única meta encontrar a su príncipe azul aunque para ello tuviese que besar muchos sapos y uno que otro viejito verde.
Hablaba inglés perfectamente pero cuando quería conquistar un gringo visajoso recurría siempre a su frase de cacería número 13: “I don’t speak much English, wanna teach me some?”. Lo decía con acento y más parecía una wetback que una residente retrechera. Si el ganoso de turno se hacía el interesante, recurría entonces a su infalible juego del “tequila caliente” porque era una convencida de que un ombligo apetitoso vale más que mil palabras.
Lola, la española, era una divorciada acomodada que vivía de un salón de belleza que de vez en cuando administraba y del sudor de su exmarido, un macho vulgar y superficial que gastaba parte de su fortuna en callgirls y masajistas pajeras.
Ella en cambio, se derretía por los texanos o por cualquier hombre que tuviera pinta de vaquero y que pudiera cabalgar cual potro salvaje. No necesitaba hablar. Le bastaba su mirada lasciva y sus labios carnosos para conseguir lo que quería. Jamás se le resistió hombre alguno. A todos los despojaba de su ropa interior que luego etiquetaba y guardaba en un cuarto como sus trofeos de guerra. Tenía un pantaloncillo negro que decía Bruce Willis y juraba que se había acostado con él, que le había hecho el “combo” y que el tipo tenía el fetiche de los pies.
Sandra, la colombiana, era tan ilusa como irresistible. Trabajaba como ejecutiva en un banco y a menudo rompía el dress code poniéndose faldas arriba de la rodilla para dejar ver sus piernas perfectas que desconcentraban a cualquiera.
Recién llegada a Los Ángeles soñó con ser actriz y volverse famosa de la noche a la mañana. Empero, jamás se acostó con ningún director para obtener un papel, aunque propuestas no le faltaron. Ella sabía que al hacerlo solamente obtendría el papel de amantonta de ocasión. Había migrado a los Estados Unidos porque estaba harta del machismo de los colombianos y decía que no quería terminar sus días como la típica ama de casa latina. Insistía en que los gringos y europeos eran menos machistas y que la valoraban más por sus opiniones que por sus atributos físicos. Pobre ilusa.
Cuando las tres tigresas salían juntas de cacería se convertían en auténticas depredadoras que devoraban cualquier hombre que cumpliera por lo menos siete de los diez requisitos que habían escrito conjuntamente. Sin pensarlo, se habían convertido en espejos de esos hombres que se acuestan con docenas de mujeres porque creen que a través del sexo encontrarán la mujer ideal, aquella de la que se enamoren porque resulte ser una especie de “virgen con experiencia”, una contradicción de cazador cazado que no piensa con la cabeza sino con la cabecita.
Ellas los buscaban altos y bien parecidos, pero a veces se conformaban con feos inteligentes o enanos con sorpresa. Jamás lo hacían borrachas ni aceptaban faena sin “sombrero” porque decían que preferían morir asesinadas que víctimas de Sida.
Intentaron tantas fórmulas. Experimentaron tantas nacionalidades. Se metieron en medio de tantas parejas. Y besaron tantos sapos! Pero ninguna de las tres coronó su príncipe y terminaron mal casadas, bien divorciadas y cantando “It’s raining men” a todo pulmón en cualquier bar con rocola donde sirvieran buenos martinis. La última vez que hablé con ellas por teléfono estaban en Daytona a la caza de adolescentes cachondos en spring break. Nunca cambiaron. Nunca cambiarán. Y espero que nunca lo hagan porque son infinitamente divertidas.

© 2009, Malcolm Peñaranda.

viernes, 1 de mayo de 2009

Lo intenté.

.........................."Y tu piel ajada
...........................compañera
..........................de un alma quejumbrosa
...........................ahuyenta la poesía"
...........................María Fischinger




Lo intenté.
Dibujé soles y lunas
para tus ojos.

Atrapé el aire en mis manos
para que sólo tu
pudieses respirarlo.

Inmolé rocíos
en hogueras de llanto
para no molestar tu paz.

Y sin embargo...
tu alma no supo apreciar
el tesoro obsequiado,
no pudo o no quiso
valorar lo dado.

Y caí en la cuenta
que tuya no era la culpa
sino mía
por pedir que la árida tierra
frutos me diera.


Liliana Varela

jueves, 30 de abril de 2009

Migdalia Mansilla

VERANO-INVIERNO

Era verano en mi corazón pero invierno en las ramas de los árboles.
Un silencio de nido vacío inundaba las manos
que habían trabajado bajo el sol de la indiferencia.
Gastados de tanto barro los pies rompían en llanto
a un costado del camino que alejaba a los hombres de los hombres.
El miedo ponía en juego la astucia de sus cartas
e iba ganando cómodamente la partida.
Era verano en mi aislamiento pero invierno en la aglomeración,
en el beso que se multiplica, en la saliva que vuela.
Sobre la cama el libro de poemas dormía
soñando con impensados artilugios de ulcerada madera.
La perra le ladraba al futuro que se anunciaba apocalíptico
y, en el espejo, un mosquito se pintaba las uñas.
Detrás del miedo se perfilaba una sobria locura
ataviada con pieles de nutrias y osos boreales.
Era la vida jugando en el patio de la muerte
a una rayuela con un cielo ávido de tempestades.
Entre los deperdicios se veía la obra maestra de unos ojos
mirando desde un cuadro la más absoluta inmensidad.
Perdido y encontrado puño de dolor y rabia que acontecía
y se estrellaba contra la pared que no entiendía el idioma.
Era verano en el ideal de la belleza pero invierno en la costra del grito.

Jorge Luis Estrella

viernes, 24 de abril de 2009

SE LLAMA VIVIR/Momentos






Cuando muestras tus llantos ,
tus flores marchitas,
tus senderos sin sol,
arrasa la tormenta.
En ella destacan
tus rasgos de tristezas.
Quien tiene una pena
antes tuvo otra :
" El dolor de vivir "
Hambrienta ave sin amor
sueñas con subir a las alturas,
la que antaño tenía otro cielo.
Así, busco penetrar a tu sombra,
la del bosque con cercas,
dormir entre tus hierbas
y saber que de ti ha sido


Oscar N. Galante






Te entrego un puñado de
acuarela de llanto,
los pétalos marchitos
de ilusiones fallidas.
las tormentas repentinas
de dolores y penas,
mesclados con luminosos
rayos de alegrías
y delicias recreadas.
Te presento con
mis huellas impresas
en frondosos bosques.
Mi rastro en la cumbres altivas.
Mi entera colección de sueños.

Eso es vivir.

Esa es la vida.

¿Me dejas tu mirar la tuya?


Maria Fischinger@ 2009





................."Te entrego un puñado de
....................acuarela de llanto,
....................los pétalos marchitos
....................de ilusiones fallidas"

.....................María Fischinger



Conviértelos

Grabáles a fuego la risa que de tus ojos emana

no los dejes desamparados

atrévete a vivir cada segundo del mañana.



Confiscáles el alma

despelleja de penas sus bordes

siembra en sus campos semillas de ansías

incrustáles las ganas de vivir.



Y serán tuyos los momentos de gloria

victorias robadas al destino.



Nada será imposible

si sólo sueñas:

lo puedes conseguir.



Liliana Varela

jueves, 23 de abril de 2009

Volátil ella de Julia del Prado



Volátil ella

No me sorprendí.

Caminé en su casa como antes,
cuando era cumpleaños
del niño Dios
y nosotras éramos sus pastoras.

Cómo cuando rescatábamos
regocijos de amor y ternura
al retozar en sus patios
al trensillo y la gallina ciega.

Cómo cuando escondíamos
osadías en colusión silenciosa
de esos ojos atravesantes
de la abuela.

Esta vez volátil ella
me tocó con su mano
envuelta en velos.


Habló poco.

Sólo me dijo:

L
U
Z

L U Z

Yo le dije:

A
G
U
A

A G U A


Julia del Prado (Perú)


Se publicará en mi nuevo libro de poemas: Tendido de sol maduro.

Luis L3mos

domingo, 19 de abril de 2009

PRELUDIO

Comprar un pasaje a la infancia
donde habita solitaria el alma.
Un pájaro difícil de abrazar
se agazapa en la inmensidad
cuando nace el día
entibia el plumaje.
Siente la esclavitud
tiene derecho al llanto,
enfrenta al desgano,
evita la oscuridad.
Pudiendo beber así
el agua de la alegría.

NORMA PADRA

viernes, 17 de abril de 2009

Vendedoras de mangos de Ana Lucía Montoya Rendón, poeta colombiana.


VENDEDORAS DE MANGOS

Vendedoras de mangos negras de la cofradía
Africanas esculturas triste raza ofendida.

Aura Mandinga, María Mina,
“Jecundina” Balanta, Nuncia Carabalí.
Vida entre crucifijos y santitos africanos,
Inocentemente rezan en bantú o en castellano.

De nieve su sonrisa, obra de arte su peinado
Con trencitas y chaquiras,
Dibujan un viaje maldito,
¡Galeón jamás olvidado!
Cuerpos esbeltos, turgentes,
telas de algodón de colores claros
Vestidos frescos y sugerentes,
Negras de bonito “caminao”.
Sentadas en las esquinas en un banco bajito,
Ancha falda recogida con coqueto recato,
en medio de las entrepiernas ponen el platón
que exhibe los manguitos.
¡Vendo mango viche,
Maaango viche!

En bolsitas, picaito, limpiecito, salaito
Seño, lo quiere "ujté" con mielita o enterito
Cómprelo aquí mi querido señorito.

Ana Lucía Montoya R.
25 -052008

La Ladera. Cuento de Julia del Prado. Publicado en Voces de hoy (Miami), mayo-junio 2009


La ladera




Dicen que era un caballero elegante, de facciones finas, un caminante aventurero que gustaba de mujeres, sean rubias o morenas. Andaba a caballo, lo llamaban El Bandido.

Yo no lo conocía en esa época, sólo llegó a mis oídos sus coqueteos. Lo vi sí de lejos, en su etapa de años vividos, de hombre viejo, vencido por la vida, con esa añoranza marcada que tiene todo Don Juan. Lo vi sí, en varias oportunidades en una ladera de algún lugar del planeta y no sé si exactamente en un sueño. No recuerdo en que ciudad, en qué país, pero ahí omnipresente estuvo bajo un árbol meditando –a veces-, vociferando otras.

Parecía –me dije-, Marlon Brando, pero Marlon cuando ya no tenía atractivo, pobre Marlon. Gordo, ceboso, sin ese rastro de joven que seduce con una mirada a la mujer. Y sólo solo repetía como zombi versos incoherentes acompañado de su guitarra, a su última dama, una rubia sanguínea “raposa”. Ella lo había puesto en tal estado, cada osadía, cada atrevimiento de juventud lo había pagado con ella.

Lo vi sí, pero la última vez -Oh Dios, fue más o menos así. En la ladera bajo el árbol sentado en su rutina, sólo que ahora se levantó para caminar y se cae en su vejez aturdida, vueltas vueltas daba, una pelota, eso era. No me explico ilusión o magia, la pelota vieja, gorda y calva ante mis ojos asombrados se tornó piedra. Y luego: nada, nada, nada.


Julia del Prado, mediados de marzo del 2009.

Mielita..Poema de Julia del Prado. En video, voz de la poeta argentina Patricia Ortiz

miércoles, 15 de abril de 2009

Soy





Soy las huellas
de aquel hombre
que se pierde
entre las sombras
de un pasado fugitivo
y un futuro por llegar
Soy recuerdos
olvidados
Soy los sueños
que se han ido
Soy deseos y promesas
de los sueños
que vendrán
Soy la sombra
de una sombra
Soy la vida
que se encuentra
caprichosa

entre sombras escondida

que se extingue

se renueva
se reaviva
y que anhela en otra vida
ser la sombra
de alguien más.


Luis L3mos
http://www.l3mos. com/poesia/
---------------

Soy tu huella,
lectora de pasos
y de olvidos.
Soy tu mano,
experta paloma
en tu espalda.
Soy la Luna,
hilo de plata
de tus noches.
Soy el todo,
continente
y contenido.
Soy la voz,
que dice:
Somos uno y dos,
más que eso,
somos Cronos
engullendo
voraces
al silencio,
para que no oculte
nuestras risas.


©Ana Lucía Montoya Rendón

http://naturalezaycaminodelmedio.blogspot.com/

Haiku


Delfín disfruta
la siesta a pie de roca
la novia espera.


Julia del Prado (Perú)

lunes, 13 de abril de 2009

EL ABUELO


GRABADO DE BEATRIZ CINCOTTA
1º MENCIÓN DEL JURADO
X SALÓN ANUAL 2005 ASOCIACIÓN ARTISTAS PLÁSTICOS DE QUILMES
BUENOS AIRES ARGENTINA

EL ABUELO

El abuelo, taciturno con su rostro prusiano, enjuto, vencido de una guerra. Zapatero humilde sin palabras, sentado en el banquito de madera y paja en su taller.

Misterioso abuelo que nos miraba desde la lejanía de sus martirios de prisionero, cabeza agachada, figura vencida por la derrota de un cuerpo sufriente, resignado a sobrevivir. Fumador constante, coleccionista de marquillas y billetes.
Cómo me gustaba entrar allí y observarlo, él apenas levantaba su cabeza para recibir el beso, y seguía martillando suelas.
Recorría los estantes con zapatos arreglados y por componer, los tacos y ese olor a tintura que llenaba mis pulmones. Desde la puerta seguía observando más allá de la ventana abierta sin cortinas un cielo quilmeño sencillo como el abuelo.
Cuando murió heredé con orgullo la caja con las marquillas de cigarrillos que acrecentó mi propia colección, quizás en un intento de acercarme a él lo había hecho, vaya a saber qué había en mi mente de niña.
No tengo recuerdos de su voz y su palabra, sólo de esa mirada perdida en el tiempo y su constante golpetear de hombre trabajador y dolido. Tampoco recuerdo haberlo visto fuera de la casa, la guerra le quitó su paz y creo que sólo en su mundo la hallaba.

Y un día murió como había vivido: silenciosamente. A partir de ese día su taller perdió interés para mí...ya no estaba el abuelo.

Elisabet Cincotta
derechos de autor registrados


"Las únicas muertes que el hombre conoce son aquellas a que se sobrevive." Macedonio Fernández

Para Maria. De su blog


Si me envías al trabajo, linda dama,
no me esperes que llegue hasta tu puerta,
pues mis huesos alarma dan de alerta
y mejor estoy dormido en blanda cama.
Tu me pones de Muestrario caballero,
y muy digno de tu afán pongo mi arte,
para al fin a tu gloria desearte,
un saludo prolongado de sombrero.
Tu Maria, eres buena a mi estandarte,
y sin nada que turbase nuestra vida,
yo te tengo por amiga muy querida.
Este verso me sale de mi alma
y lo mando a tu buzón, con la alegria,
de tenerte en Eslovenia, a ti Maria.
Si alguna vez voy, te busco.

EMILIO MEDINA MUÑOZ

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