lunes, 31 de agosto de 2009
viernes, 28 de agosto de 2009
Paradero
domingo, 23 de agosto de 2009
Tal vez otra impúdica tarde- Oscar Nestor Galante

Esta desnuda la tarde,
con impudor
frente a mis ojos.
Sus atractivos me incitan
y te reclamo.
Quiero mirarte,
hasta quedar saturado.
Me atrevo desde mi otoño
al sabor de tus besos.
Estoy como la tarde,
revestido de osadía.
En este andar por la playa,
se me antojan tus palabras,
no importa si luego caigo
y la vacuidad me aprisiona,
quiero la levedad de este instante,
liberar a este ser,
en sus primitivas ansias,
aplacar este fuego,
en lo tierno de tus brazos.
Quedo y silente,
renaceré una mañana,
sabor a delirio en mi boca,
y en mi otoño…
que importa lo que quede
en mi otoño,
tal vez, otra impúdica tarde.
Oscar Nestor Galante (Cacho)
con impudor
frente a mis ojos.
Sus atractivos me incitan
y te reclamo.
Quiero mirarte,
hasta quedar saturado.
Me atrevo desde mi otoño
al sabor de tus besos.
Estoy como la tarde,
revestido de osadía.
En este andar por la playa,
se me antojan tus palabras,
no importa si luego caigo
y la vacuidad me aprisiona,
quiero la levedad de este instante,
liberar a este ser,
en sus primitivas ansias,
aplacar este fuego,
en lo tierno de tus brazos.
Quedo y silente,
renaceré una mañana,
sabor a delirio en mi boca,
y en mi otoño…
que importa lo que quede
en mi otoño,
tal vez, otra impúdica tarde.
Oscar Nestor Galante (Cacho)
SEGURO QUE GARÚA DE LONG OHNI

SEGURO QUE GARÚA
Sentarse por la noche en ese banco
de Place du Furstenberg
bajo el farol discreto y en silencio
por contemplar tan sólo la noche que circula,
que cae verdadera en ese ombligo
y dejarse trepar por los castaños
que no acatan en junio su sosiego.
Recordar el camino de regreso
hasta la rue Jacob o la nostalgia,
mirarse los zapatos y entenderlos,
saber que han caminado otros destinos,
que acá no dejan huella,
que el Sena no recuerda que lo he visto
dormido y ya tan viejo,
tan distante.
Pensar que en Buenos Aires ya amanece
y que nunca hay consuelo si garúa.
París Saint Germaine des Prés 1997
Silvia Long Ohni
sábado, 22 de agosto de 2009
Ella a pesar de todo de. Aldo Novelli
.jpg)
> > ella a pesar de todo de > Aldo Novelli
ella avanza
sin descanso en el camino
ella va
atraviesa montes y llanuras
bajo soles incendiados y lunas heladas
y avanza
el poeta se detiene
afloja el ritmo
a veces se confunde
se sienta en la silla del poder
pero ella no transa
llega a la ciudad
camina por calles nocturnas
corre el último colectivo
mira la luna con una mujer ciega
habla con los mudos
juega con niños en el parque
ladra junto a un perro callejero
huele una rosa negra
y sigue
cruza las bocacalles sin mirar
la atropellan
la insultan
la quieren arrestar
pero ella sigue
entra en el alma de un suicida
y lo salva
sube a las alturas
habla con los dioses
y discute con satanás
entra al cuerpo de un menesteroso
y bebe vino barato
se emborracha
y se droga
con los muchachos en la plaza
incendia gomas en la ruta
reclama paz y pan
pan y rosas
verdad y justicia
enfrenta la usura
al poder de los totalitarios
a torturadores y genocidas
no quiere circo
ni hueso
ni vino agrio
ella no se arrodilla
no se vende
grita sueños y libertad
hace amigos sin tiempo
compañeros entrañables
reclama lo imposible
cambia el mundo
lo destruye
y crea
un mundo nuevo
ríe y llora como un niño
como un hombre libre
como un sueño realizable
y sigue adelante
persigue utopías cabalgando unicornios
navega los siete mares de la tempestad
sobrevive
y sigue sin tiempo
para pausas tramposas
para habladurías vulgares
entra a los barriadas marginales
a los barrios abandonados a la mala del diablo
se interpone entre dos contrincantes
y le disparan a la cabeza
pero ella: la poesía
no se inmuta
solo sigue
debe llegar al final
de un camino sin fin
debe llegar a destino
a la salvación de todo hombre y mujer
debe llegar al amor fundamental. -
Un abrazo impetuoso.-
aldo luis novelli /desde los bordes del desierto.-
http://www.la- sed-infinita. blogspot. com
> http://www.agonista s-del-fin- del-mundo. blogspot. com
>
> http://www.otros- fluidos-virtuale s.blogspot. com
>
> http://www.fluidos- virtuales. blogspot. com
>
> La poesía es un oasis luminoso en medio del desierto. El poema es la sed.
Un abrazo impetuoso.-
aldo luis novelli /desde los bordes del desierto.-
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La poesía es un oasis luminoso en medio del desierto. El poema es la sed.
jueves, 20 de agosto de 2009
Alzheimer
Las grietas de su rostro
no dicen a su espejo
que ayer tuvo una vida
sus manos no comprenden
porque acerco las mías
la hoja del recuerdo cayo sobre la lluvia
la tinta diluida dispersa se difuma
y junto con las gotas
luis alberto gonzalez viera
el sol que nos cubría
Los años de nosotros
hoy son otro vacio
ayer no sabe a nada
borradas penas, borradas alegrías
¿Qué es la vida sin recuerdos?
momentos en un diario cortado con la mano
perfectos e imperfectos
con noches y sus días
los duros que enseñaron de donde nacen fuerzas
los tristes que recuerdan que ayer hubo alegrías
¿A donde vida mía se fueron tus recuerdos?
las grietas, las heridas
los besos, nuestra vida
el canto de esos versos que ayer tu retenías
se fueron con el sueño
sin penas, ni alegrías
Mis pasos no comparten
tu mundo en lejanía
no saben tus heridas, sanarme mis heridas
¿a donde vida mía?; ¡llevaste nuestra vida!
colgando de mis brazos perderte aun con vida
mirando los caminos que juntos proyectamos
los tiempos que pensamos que nadie dividía
¿A dónde?, dime amor
entierro mis heridas
dejando en nuestro prado el canto de esos días
que juntos contemplamos
nacer juntos la vida
Del cielo de tus ojos que me pertenecía
despiertas de ese sueño sabiendo que eres mía
sin fuerzas de perderte
te digo bienvenida
besando tus heridas, sanándome las mías
del curso de esas gotas recuerdo que decías
espérame despierto
sin lagrimas vacías.
no dicen a su espejo
que ayer tuvo una vida
sus manos no comprenden
porque acerco las mías
la hoja del recuerdo cayo sobre la lluvia
la tinta diluida dispersa se difuma
y junto con las gotas
luis alberto gonzalez viera
el sol que nos cubría
Los años de nosotros
hoy son otro vacio
ayer no sabe a nada
borradas penas, borradas alegrías
¿Qué es la vida sin recuerdos?
momentos en un diario cortado con la mano
perfectos e imperfectos
con noches y sus días
los duros que enseñaron de donde nacen fuerzas
los tristes que recuerdan que ayer hubo alegrías
¿A donde vida mía se fueron tus recuerdos?
las grietas, las heridas
los besos, nuestra vida
el canto de esos versos que ayer tu retenías
se fueron con el sueño
sin penas, ni alegrías
Mis pasos no comparten
tu mundo en lejanía
no saben tus heridas, sanarme mis heridas
¿a donde vida mía?; ¡llevaste nuestra vida!
colgando de mis brazos perderte aun con vida
mirando los caminos que juntos proyectamos
los tiempos que pensamos que nadie dividía
¿A dónde?, dime amor
entierro mis heridas
dejando en nuestro prado el canto de esos días
que juntos contemplamos
nacer juntos la vida
Del cielo de tus ojos que me pertenecía
despiertas de ese sueño sabiendo que eres mía
sin fuerzas de perderte
te digo bienvenida
besando tus heridas, sanándome las mías
del curso de esas gotas recuerdo que decías
espérame despierto
sin lagrimas vacías.
jueves, 13 de agosto de 2009
VERSOS PAREADOS
No sabía qué hacer esa mañana,
si matarse o asar una manzana.
Entonces se quedó mirando el cielo,
el cielo raso de su desconsuelo.
En el reloj eran las once y pico
cuando la perra le acercó el hocico.
Así que decidió escribir pareados,
pobres versos que están casi olvidados.
Su mujer pasó junto a su rima
y la ternura se le vino encima.
Tan mezcladas tristeza y alegría,
no sabía qué hacer, nada sabía.
Y por fin comprendió con buena cara
que toda vida es una mezcla rara.
Jorge Luis Estrella
si matarse o asar una manzana.
Entonces se quedó mirando el cielo,
el cielo raso de su desconsuelo.
En el reloj eran las once y pico
cuando la perra le acercó el hocico.
Así que decidió escribir pareados,
pobres versos que están casi olvidados.
Su mujer pasó junto a su rima
y la ternura se le vino encima.
Tan mezcladas tristeza y alegría,
no sabía qué hacer, nada sabía.
Y por fin comprendió con buena cara
que toda vida es una mezcla rara.
Jorge Luis Estrella
viernes, 7 de agosto de 2009
domingo, 2 de agosto de 2009
sábado, 1 de agosto de 2009
LLORAR POR TU PARTIDA
“Cierro los ojos para vivir.
También para matar”
Vintila Horia
Y ahora que estás lejos,
¿qué color tiene el aire?
Y ¿qué canción de cuna resuena en tus oídos?
¿es más áspero el cielo,
más ajena la muerte?
Acá llueve despacio y está lleno de tumbas,
de exilios similares, de recuerdos vacíos.
Alguien dijo tu nombre y sonaba extranjero,
a puro olvido, a sombra,
a un roble que talaron hace ya mucho tiempo.
Y ahora que estás lejos y que el día ha sumado
jornadas sin memoria, sobre todo, silencio,
muñecas ateridas y zapatos sin dueño,
la calle abandonada por tu propio abandono,
ahora que esta tierra no es ni patria ni cuna,
el regreso es inútil
como habrá sido inútil llorar por tu partida.
Long Ohni
También para matar”
Vintila Horia
Y ahora que estás lejos,
¿qué color tiene el aire?
Y ¿qué canción de cuna resuena en tus oídos?
¿es más áspero el cielo,
más ajena la muerte?
Acá llueve despacio y está lleno de tumbas,
de exilios similares, de recuerdos vacíos.
Alguien dijo tu nombre y sonaba extranjero,
a puro olvido, a sombra,
a un roble que talaron hace ya mucho tiempo.
Y ahora que estás lejos y que el día ha sumado
jornadas sin memoria, sobre todo, silencio,
muñecas ateridas y zapatos sin dueño,
la calle abandonada por tu propio abandono,
ahora que esta tierra no es ni patria ni cuna,
el regreso es inútil
como habrá sido inútil llorar por tu partida.
Long Ohni
viernes, 31 de julio de 2009
TIA AMAPOLA
Serena toca la puerta de la casa de la tía Amapola adonde acude
cuando tiene ganas de charlar con ella y en otras oportunidades cuando
se lo pide.
Ingresa, nadie la recibe, sólo ve en la primera puerta a la izquierda
a su tío Cesáreo, esposo de Amapola, absorto –como siempre- en
su laboratorio de galvanoplastia, química, fotografía. Ni siquiera
la mira.
Sus primos hermanos ya no están a menudo en esa casa, no forman parte
de la escena cotidiana, hacen su propia vida. Uno de los dos se ha
casado, el otro estudia intensamente y tiene sus amigos.
Serena pasa por varios ambientes y finalmente ingresa al dormitorio de
la tía Amapola, está en su cama con los ojos semicerrados, es la
cinco de la tarde de un invierno gris de Lima. Observa su cara poco
lavada, con rasgos de pintura, restos de chapas en sus mejillas y el
rímel que destaca en sus hermosas pestañas.
Se conmueve con el cuadro de esta mujer que cuando camina, habla, se
mira al espejo su rostro, también sus piernas que los cuida con
cremas preparadas por ella. Tía Amapola es tan linda se reitera una y
otra vez Serena. Cuando camina lo hace con gracia, donaire, porte, con
sus vestidos drapeados que afirman sus delicadas formas, despiden cierto
olor a naftalina, pero no importa eso; sino verla cimbreante, coqueta,
del brazo del marido. ¡Cómo luce! …
Verla así echada, sin vuelo, sin goce, como jode. Amapola le dice a
Serena:
- Estoy mal, alcánzame mis pastillas, esas redonditas, chicas, que
están en su recipiente. Es la hora de tomarlas, para poder estar de
pie. Nadie sobrina querida me hace caso aquí, por favor ponme mis
almohadones, incorpórame para leerte mis poemas.
Serena ayuda, le habla al oído palabras suaves, dulces. Y en ese
dormitorio sucio, puro polvo le trae a la tía una batea con jabón
y toalla para que se lave más su mejor bata satinada.
Amapola renace un poquito. Tan diferente a su madre se dice la
pequeña púber, tan diferente.
–Madre pura fuerza, sin achaques, sin quejumbres.
Pero ella quiere a su tía y más cuando está en su sano juicio,
cuando cose vestiditos para sus muñecas y las de sus primas; cuando
hace su rímel para sentirse más bella, cuando enseña cantos y
villancicos a tres de las primas que portamos la misma edad; cuando nos
prepara en la navidad para cantarle canciones al niño Manolito,
cuando retoca sus fotos personales y familiares. Y cuando nos enseña
secretos de belleza y saca de sus baúles sus zapatos de aguja, sus
ropas de fiesta, sus vestidos de gitana, collares de perlas finas y
bisutería. Y cuando lee sus poemas no solo a mí, sino a la
familia, a algunos amigos cuando la visitan.
No desea verla torturada, ahora la tía lee de ese cuaderno enorme,
como libro de actas, su poema: "salvaje" o el otro:
"libertad". Sabe que la tía escribió en periódicos de
su Arequipa añorada, que luchaba por los derechos de la mujer, junto
a su madre.
-Cómo pasó su tiempo, cómo se arruino. Cómo puede tirarse al
suelo, venirse abajo y con su marido que es un tempano de hielo, piensa
Serena.
-¡Césareo, ven! Césareo …
Serena escucha sus súplicas, el piano negro de su abuelo está en
la sala y toca una sonata de Brahms. Serena va a ver el piano, deja un
rato solita a la tía y cuál es su sorpresa que el piano toca solo,
nadie está sentado en la banqueta.
-¡Dios, Dios, qué cosa!. Seguro que debe ser que este piano
entiende los poemas de la tía y con su música los acompaña,
dice para sí la púber.
Vuelve al dormitorio de la tía en puntillas y ella está
semidormida, el libro de poemas caído en el suelo. Lo recoge,
poniéndolo en su mesa de noche.
Es hora de que Serena vuelva a su casa para hacer sus tareas, sale, pasa
por el laboratorio del tío, él no la ve, menos la siente. Cierra
la puerta de la casa de Amapola y Césareo, con delicadeza.
Luego de muchos muchos años, quizás cien Serena regresa a esa
casa, se abre la puerta, empuja, ingresa, sube las gradas. El tío
Césareo está en su laboratorio más viejo, con barbas y con una
bata blanca, todo huele a sucio, a grasa.
El tío ahora si la ve, gira, le levanta la mano en señal de
saludo. Serena le responde con el mismo ademán, pasea por cada
ambiente, el piano negro sigue en la sala, pero ahora está cerrado y
no se escucha música. Ni una sola nota.
El baño está muy sucio, deteriorado, la casa se cae por lo
vetusta. Serena llora. Ingresa al dormitorio de su amada tía Amapola
y la ve dormida, profundamente dormida, vestida de negro y su rostro
está feo y grave, le han crecido sus dientes y casi se puede decir
que tiene un rostro de caballo.
Serena llora, llora con pausa, el llanto se torna lamento. Trata de
salir de esa casa, busca la escalera, la puerta de ingreso, pero en vez
de eso gira sobre sus pasos y va hacia el fondo de ella, al patio donde
algún día ella y sus primas hermanas jugaron al jazz, a las
escondidas, a la cocinita y a la pelota.
No encuentra el patio, está tapiado. Cerrado. Serena está
aturdida, trata de ganar al tiempo, sale y en esa salida los ve a los
tíos Amapola y Césareo, una vestida de negro y el otro de blanco
haciéndole adiós. Una bola de fuego entonces rodea el ambiente.
Julia del Prado (Perú)
cuando tiene ganas de charlar con ella y en otras oportunidades cuando
se lo pide.
Ingresa, nadie la recibe, sólo ve en la primera puerta a la izquierda
a su tío Cesáreo, esposo de Amapola, absorto –como siempre- en
su laboratorio de galvanoplastia, química, fotografía. Ni siquiera
la mira.
Sus primos hermanos ya no están a menudo en esa casa, no forman parte
de la escena cotidiana, hacen su propia vida. Uno de los dos se ha
casado, el otro estudia intensamente y tiene sus amigos.
Serena pasa por varios ambientes y finalmente ingresa al dormitorio de
la tía Amapola, está en su cama con los ojos semicerrados, es la
cinco de la tarde de un invierno gris de Lima. Observa su cara poco
lavada, con rasgos de pintura, restos de chapas en sus mejillas y el
rímel que destaca en sus hermosas pestañas.
Se conmueve con el cuadro de esta mujer que cuando camina, habla, se
mira al espejo su rostro, también sus piernas que los cuida con
cremas preparadas por ella. Tía Amapola es tan linda se reitera una y
otra vez Serena. Cuando camina lo hace con gracia, donaire, porte, con
sus vestidos drapeados que afirman sus delicadas formas, despiden cierto
olor a naftalina, pero no importa eso; sino verla cimbreante, coqueta,
del brazo del marido. ¡Cómo luce! …
Verla así echada, sin vuelo, sin goce, como jode. Amapola le dice a
Serena:
- Estoy mal, alcánzame mis pastillas, esas redonditas, chicas, que
están en su recipiente. Es la hora de tomarlas, para poder estar de
pie. Nadie sobrina querida me hace caso aquí, por favor ponme mis
almohadones, incorpórame para leerte mis poemas.
Serena ayuda, le habla al oído palabras suaves, dulces. Y en ese
dormitorio sucio, puro polvo le trae a la tía una batea con jabón
y toalla para que se lave más su mejor bata satinada.
Amapola renace un poquito. Tan diferente a su madre se dice la
pequeña púber, tan diferente.
–Madre pura fuerza, sin achaques, sin quejumbres.
Pero ella quiere a su tía y más cuando está en su sano juicio,
cuando cose vestiditos para sus muñecas y las de sus primas; cuando
hace su rímel para sentirse más bella, cuando enseña cantos y
villancicos a tres de las primas que portamos la misma edad; cuando nos
prepara en la navidad para cantarle canciones al niño Manolito,
cuando retoca sus fotos personales y familiares. Y cuando nos enseña
secretos de belleza y saca de sus baúles sus zapatos de aguja, sus
ropas de fiesta, sus vestidos de gitana, collares de perlas finas y
bisutería. Y cuando lee sus poemas no solo a mí, sino a la
familia, a algunos amigos cuando la visitan.
No desea verla torturada, ahora la tía lee de ese cuaderno enorme,
como libro de actas, su poema: "salvaje" o el otro:
"libertad". Sabe que la tía escribió en periódicos de
su Arequipa añorada, que luchaba por los derechos de la mujer, junto
a su madre.
-Cómo pasó su tiempo, cómo se arruino. Cómo puede tirarse al
suelo, venirse abajo y con su marido que es un tempano de hielo, piensa
Serena.
-¡Césareo, ven! Césareo …
Serena escucha sus súplicas, el piano negro de su abuelo está en
la sala y toca una sonata de Brahms. Serena va a ver el piano, deja un
rato solita a la tía y cuál es su sorpresa que el piano toca solo,
nadie está sentado en la banqueta.
-¡Dios, Dios, qué cosa!. Seguro que debe ser que este piano
entiende los poemas de la tía y con su música los acompaña,
dice para sí la púber.
Vuelve al dormitorio de la tía en puntillas y ella está
semidormida, el libro de poemas caído en el suelo. Lo recoge,
poniéndolo en su mesa de noche.
Es hora de que Serena vuelva a su casa para hacer sus tareas, sale, pasa
por el laboratorio del tío, él no la ve, menos la siente. Cierra
la puerta de la casa de Amapola y Césareo, con delicadeza.
Luego de muchos muchos años, quizás cien Serena regresa a esa
casa, se abre la puerta, empuja, ingresa, sube las gradas. El tío
Césareo está en su laboratorio más viejo, con barbas y con una
bata blanca, todo huele a sucio, a grasa.
El tío ahora si la ve, gira, le levanta la mano en señal de
saludo. Serena le responde con el mismo ademán, pasea por cada
ambiente, el piano negro sigue en la sala, pero ahora está cerrado y
no se escucha música. Ni una sola nota.
El baño está muy sucio, deteriorado, la casa se cae por lo
vetusta. Serena llora. Ingresa al dormitorio de su amada tía Amapola
y la ve dormida, profundamente dormida, vestida de negro y su rostro
está feo y grave, le han crecido sus dientes y casi se puede decir
que tiene un rostro de caballo.
Serena llora, llora con pausa, el llanto se torna lamento. Trata de
salir de esa casa, busca la escalera, la puerta de ingreso, pero en vez
de eso gira sobre sus pasos y va hacia el fondo de ella, al patio donde
algún día ella y sus primas hermanas jugaron al jazz, a las
escondidas, a la cocinita y a la pelota.
No encuentra el patio, está tapiado. Cerrado. Serena está
aturdida, trata de ganar al tiempo, sale y en esa salida los ve a los
tíos Amapola y Césareo, una vestida de negro y el otro de blanco
haciéndole adiós. Una bola de fuego entonces rodea el ambiente.
Julia del Prado (Perú)
jueves, 30 de julio de 2009
CREACION DE LA MUJER

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Yo, descubridor del maiz,
fabricaré a la mujer.
La pondré en las milpas
como una mialma, alma mía.
¡Sí, ella será la flor más blanca
del nabaco, mi alegría!
No verá su rostro la ceniza
¡puño del sol, jamás!
*
PARA QUE SEA LUNA Y ARREBOL
Será luna y arrebol
la mujer de mis manos.
De rato a rato, verdaderamente,
en sus muslos, el día de Inti
gozará sus mollejas
y será dulce, blanda, vibrante,
si es que el coito fue
alguna vez amargo y torpe.
¡Voy a crearla y no para que muera
como alimaña atrapada en el mocuño!
¡Quiero que nadie la ofenda!
Y quien se atreva a hacerlo
por cualquier objetivo de sustancia:
¡que rompa y pague porque será más
luminosa en la noche, mi creación!
13-5-1979
sábado, 25 de julio de 2009
Amigos del alma

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¿Cómo escoger entre un clavel o una rosa?,
su belleza me cautiva por igual.
Me fascinan sus colores y deseo gozar de su efímero y pasajero esplendor.
Imposible no detenerme y absorber un sorbo de esa belleza.
¿Cómo no responder de manera similar al jardín de los seres humanos?
Allí entre sus versos nos ofrecen su alma
…desnuda
……………carente de atributos físicos
………………………… los más íntimos sentimientos a flor de piel.
Me detengo para admirar su reflejo en el espejo del verso
…….me seduce la franqueza
…..………..me atrapa la humildad
…………………….me embruja el tesón
………………………………me esclaviza el talento
……………………………………… y me divierte la gracia.
A todos quiero
…………a todos respeto.
……………………………….……….Dame la mano amigo del alma,
………………….…………… caminemos juntos este tramo de la vida,
………………solo quiero que me dejes contemplar la belleza de tu ser.
Maria Fischinger @ Bled, 2009
su belleza me cautiva por igual.
Me fascinan sus colores y deseo gozar de su efímero y pasajero esplendor.
Imposible no detenerme y absorber un sorbo de esa belleza.
¿Cómo no responder de manera similar al jardín de los seres humanos?
Allí entre sus versos nos ofrecen su alma
…desnuda
……………carente de atributos físicos
………………………… los más íntimos sentimientos a flor de piel.
Me detengo para admirar su reflejo en el espejo del verso
…….me seduce la franqueza
…..………..me atrapa la humildad
…………………….me embruja el tesón
………………………………me esclaviza el talento
……………………………………… y me divierte la gracia.
A todos quiero
…………a todos respeto.
……………………………….……….Dame la mano amigo del alma,
………………….…………… caminemos juntos este tramo de la vida,
………………solo quiero que me dejes contemplar la belleza de tu ser.
Maria Fischinger @ Bled, 2009
jueves, 23 de julio de 2009
LE LLAMAN LOCO

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..
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¿Le LLaman Loco?
¡Sí!
le llaman loco
a aquél que quedó sin lágrimas
de tanto ver:
ejercitos iracundos
disparándo ráfagas
a los sueños
calcinando árboles
truncando tímidas infancias
y se esconde tembloroso
entre los frondosos bosques
contempla las estrellas
en los hondos espejos de la luna
y exhalando aromas de silvestres flores
persigue al viento
Si
le llaman loco
aquél que
de tanto ver
matar vida
sumido de temores
huye del ser humano.
Manuel Ramos Martinez
¡Sí!
le llaman loco
a aquél que quedó sin lágrimas
de tanto ver:
ejercitos iracundos
disparándo ráfagas
a los sueños
calcinando árboles
truncando tímidas infancias
y se esconde tembloroso
entre los frondosos bosques
contempla las estrellas
en los hondos espejos de la luna
y exhalando aromas de silvestres flores
persigue al viento
Si
le llaman loco
aquél que
de tanto ver
matar vida
sumido de temores
huye del ser humano.
Manuel Ramos Martinez
martes, 23 de junio de 2009
lunes, 22 de junio de 2009
sábado, 20 de junio de 2009
Otelo, ese otro de Julia del Prado. Comentario de Carlos Lopez Dzur

Otelo, desesperado, suicida, celoso y moro, pero humano... me gusta «ese otro», el que ama, el que es tan humano como otros, autojustificados y acusadores; pero, ¿qué tal el otro, Otelo que sufre, se castiga, se remuerde por los errores que ha cometido, el de los celos por ejemplo, el judío que puede ser el más tierno de los hombres y no el conspirador de la judeofobia.. . abrazos,
Carlos Lopez Dzur
Otelo ese otro
Estoy serena
y también triste
bebo pisco puro
recuerdo a Otelo
que llega a mi boca
para adormecerla
con su cielo beso
de historia conocida
hoy no anda celoso
tierno Otelo
el de esta mi vida
ahora subyugada
por el río que juega
en corriente alterna
por mi patio humedecido.
Julia del Prado (Perú)
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Para Maria. De su blog
Si me envías al trabajo, linda dama,
no me esperes que llegue hasta tu puerta,
pues mis huesos alarma dan de alerta
y mejor estoy dormido en blanda cama.
Tu me pones de Muestrario caballero,
y muy digno de tu afán pongo mi arte,
para al fin a tu gloria desearte,
un saludo prolongado de sombrero.
Tu Maria, eres buena a mi estandarte,
y sin nada que turbase nuestra vida,
yo te tengo por amiga muy querida.
Este verso me sale de mi alma
y lo mando a tu buzón, con la alegria,
de tenerte en Eslovenia, a ti Maria.
Si alguna vez voy, te busco.
EMILIO MEDINA MUÑOZ
