jueves, 25 de febrero de 2010


Recorro la vida
para que la muerte no reclame
trato de volar
para sentirme
dama de la esperanza.
Pero no escucho voces
ni cantos
la soledad es tan silenciosa!

Cruzo el puente de la pena
para seguir escapando
del camino sin palabras
dentro de la noche
soy un puerto abandonado.


desde graciela
Graciela Wencelblat (2010)

3 comentarios:

Anneka dijo...

Mi querida Graciela, siempre tuya esa soledad descarnada que hiere con su sola presencia. Melancólico, triste y hermoso poema, aunque duela la vida. Con mi abrazo siempre. Long-Ohni

julia del prado morales dijo...

Aunque duelaa...Julia

Maria Fischinger dijo...

Si, hay que cruzar el puente de la pena.
Un abrazo,
Maria

Para Maria. De su blog


Si me envías al trabajo, linda dama,
no me esperes que llegue hasta tu puerta,
pues mis huesos alarma dan de alerta
y mejor estoy dormido en blanda cama.
Tu me pones de Muestrario caballero,
y muy digno de tu afán pongo mi arte,
para al fin a tu gloria desearte,
un saludo prolongado de sombrero.
Tu Maria, eres buena a mi estandarte,
y sin nada que turbase nuestra vida,
yo te tengo por amiga muy querida.
Este verso me sale de mi alma
y lo mando a tu buzón, con la alegria,
de tenerte en Eslovenia, a ti Maria.
Si alguna vez voy, te busco.

EMILIO MEDINA MUÑOZ

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